miércoles, 25 de julio de 2007

Los escritores que han trascendido las fronteras de Brasil integran una larga lista tipo directorio que aquí no voy a incluir, aunque no dejaré afuera al siglo XIX, menos con quien viniendo de una humilde cuna, luego tuviera un final ilustre: Joaquin María Machado de Assis. Ya en el siglo XX hay un capítulo importante para Joao Guimaraes Rosa que con su "Grande Sertao Veredas" hizo una revolución literaria, a tal punto que para leer mejor ese libro era preciso tener a mano otro: "Léxico de Guimaraes Rosa". Con menores dificultades semánticas, George Amado fue un prolífico escritor y si no hubiera existido en San Salvador de Bahía, el barrio del Pelourinho lo hubiera inventado. De hecho, su casa en ese barrio está habitada por el alma del escritor y es un Centro Cultural donde todos los personajes de Amado, a partir de "Doña Flor y sus dos maridos", pueden salir de sus respectivas novelas y películas para visitar al fastama dueño de casa que suele estar en el bar. Resumiendo, Joao Guimaraes Rosa escribió para los escritores de su tiempo; George Amado, para su pueblo, para esta América morena.

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